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El Riego: el efecto del regadío ymétodos de riego

El Riego: el efecto del regadío ymétodos de riego

La agricultura es una actividad productiva que se realiza en todo el mundo desde hace miles de años; el agua, como elemento esencial para la vida, es uno de los principales factores limitantes  en la producción de los cultivos. La utilización del agua en la agricultura ha ido evolucionando hasta la actualidad consiguiendo la diversidad de técnicas y prácticas que ha conseguido que los regadíos se conviertan en una alternativa mucho más productiva, y más rentable que el secano. Pero cuenta con el gran inconveniente de la escasez del recurso agua, más aún en un país de grandes desigualdades hídricas como es España.

Efectos del Regadío

La agricultura de regadío constituye una importantísima actividad dentro del sector agrícola, principalmente en lo que se refiere a la producción final y al empleo generado. La transformación de un sistema agrícola de secano a regadío supone la modificación de un gran número de factores o elementos, lo que puede afectar en mayor o menor grado al entorno.

El grado de afectación del medio será diferente dependiendo del método de riego que se instale, por superficie, aspersión o localizado, y de la magnitud de la transformación; es evidente que el efecto en el medio ambiente será mucho mayor cuando se realice un plan de transformación a escala de zona regable que cuando un agricultor ponga riego en su finca de secano con un equipamiento e inversión reducidas. Puede considerarse que el grado de deterioro ambiental es bajo comparado con otras actividades como la industria o la infraestructura viaria (carreteras, ferrocarril, etc.). Principales problemas:

Derroche de Agua: Es conocido que la agricultura de regadío es la actividad que más cantidad de agua consume, en torno al 70% del total esto unido a la escasez de agua que existe en España es fácil percatarse del serio problema que ocasiona un mal uso del agua en la agricultura. El derroche de agua es un problema medioambiental que desgraciadamente ocurre con demasiada frecuencia en un gran número de sistemas de riego. El agua no se utiliza correctamente bien por su antigüedad y mala conservación de las redes de distribución o de los componentes de las instalaciones, o bien por el diseño y manejo de los riegos en la propia finca.

Erosión del suelo debido al riego

Erosión del suelo debido al riego

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La erosión del suelo: La erosión consiste en el arranque de las partículas sólidas que forman el suelo y su transporte a otros lugares dentro o fuera de la parcela. Este proceso está considerado hoy día como uno de los problemas más importantes que sufre la agricultura a escala mundial, como consecuencia de la pérdida de las capas más superficiales y más fértiles del suelo y la degradación tanto del suelo agrícola como del entorno, principalmente los cauces donde se recoge el agua de escorrentía contaminada con todo tipo de partículas de suelo y elementos como pesticidas, abonos, etc.

Los efectos de la erosión se reflejarán en un importante deterioro del suelo que afectará a su fertilidad y por tanto a la producción del cultivo así como en una pérdida de valor del suelo que podrá quedar seriamente degradado.

Contaminación por nitratos: El nitrato es un compuesto químico cuyo componente principal es el nitrógeno. Forma parte de los suelos y las aguas de manera natural, siendo un nutriente fundamental tanto para las plantas como para una gran variedad de seres vivos. Cuando se habla de los problemas ocasionados por el exceso de nitratos hacen referencia principalmente a tres aspectos relacionados con su capacidad para afectar al consumo humano y provocar la contaminación aguas subterráneas y superficiales.

Métodos de Riego

Los métodos de riego engloban las diferentes formas que existen de aplicar el agua al suelo . Han evolucionado notablemente con el tiempo, desde la ejecución del riego en las primeras civilizaciones basándose en la observación de las crecidas y bajadas del nivel del agua en los ríos y el manejo adecuado del agua y el suelo, hasta los riegos totalmente tecnificados, controlados y automatizados que aprovechan el conocimiento que existe en la actualidad de ciencias como la agronomía, hidráulica o la electrónica.

El uso de un método de riego u otro depende de numerosos factores, entre los que es preciso destacar los siguientes:

La topografía del terreno y la forma de la parcela, es decir la pendiente, longitud y anchura, si existen caminos, acequias u otro tipo de elemento que pueda interferir en el riego y la posibilidad de que el agua pueda ser llevada hasta la parcela sin un coste excesivo.

Las características físicas del suelo, en particular las relativas a su capacidad para almacenar el agua de riego que debe ser puesta a disposición de las raíces de las plantas.

Tipo de cultivo, del que es especialmente necesario conocer sus requerimientos de agua para generar producciones máximas, así como su comportamiento en situaciones de falta de agua.

La disponibilidad de agua, aspecto muy relevante en cuanto puede ser necesario programar los riegos no en función de las necesidades de agua del cultivo sino de la posibilidad de que exista agua suficiente para regar y el precio de la misma.

La calidad del agua de riego, lo que puede ser determinante en la elección tanto del método de riego como de ciertos componentes de la instalación.

El coste de la instalación de cada sistema de riego en particular, tanto en lo que se refiere a inversión inicial como en la ejecución de los riegos y mantenimiento del sistema.

El efecto en el medio ambiente, especialmente en el uso eficiente del agua, la calidad de las aguas de escorrentía y la erosión del suelo.

Riego por superficie

El riego por superficie es el método de riego más antiguo, conocido y aplicado durante miles de años. El agua se aplica directamente sobre la superficie del suelo simplemente por gravedad o escurrimiento.

Una de las principales características de estos riegos es que el propio suelo es el que actúa como sistema de distribución dentro de la parcela de riego, guiando el agua desde la zona próxima al lugar de suministro, hasta llegar a todos los puntos de ella.

Riego por superficie

Riego por superficie

Para distribuir el agua adecuadamente es muy frecuente disponer surcos que favorezcan la circulación del agua sobre el suelo, a lo que también contribuye la pendiente de estas parcelas.

Con el riego en superficie se evita tener en la parcela un complejo sistema de tuberías y piezas especiales para distribuir el agua a presión así como un ahorro de energía ya que no se precisan sistemas de bombeo. Es el  método de riego menos costoso en instalación y mantenimiento. Sin embargo es el que de hecho utiliza el agua de forma menos eficiente.

El riego por superficie puede aplicarse casi a la totalidad de cultivos, tanto anuales como leñosos, sembrados en línea (maíz, algodón, etc.) u ocupando la totalidad de la superficie del suelo.

Riego por aspersión

Con este método de riego el agua se aplica al suelo en forma de lluvia utilizando unos dispositivos de emisión de agua, denominados aspersores, que generan un chorro de agua pulverizada en gotas. El agua sale por los aspersores dotada de presión y llega hasta ellos a través de una red de tuberías (desde las principales, secundarias hasta los tubos que llevan instalados los aspersores) cuya complejidad y longitud depende de la dimensión y la configuración de la parcela a regar.

La característica fundamental de este sistema es que es preciso dotar al agua de presión a la entrada en la parcela de riego, lo que se realiza usando un sistema de bombeo apropiado. La disposición de los aspersores en campo ha de realizarse de forma que se moje toda la superficie del suelo, de la forma más homogénea posible.

Riego por aspersión

El consumo de agua es moderado y la eficiencia en su uso aceptable. Sin embargo, la aplicación del agua en forma de lluvia está bastante condicionada a las condiciones climáticas que se produzcan, en particular al viento, y a la aridez del clima, ya que si las gotas generadas son muy pequeñas pueden desaparecer antes de llegar al suelo por efecto de la evaporación.

Los sistemas de aspersión suelen clasificarse según el grado de movilidad de los diversos componentes que integran el sistema, se clasifican en dos grupos: sistemas estacionarios y sistemas de desplazamiento continuo o Aspersión y Automotriz.

Aspersión: sistema de distribución suele ser de carácter fijo, siendo, generalmente, completo el recubrimiento de la parcela, o portátil, efectuándose el riego de la parcela por sectores.

Automotriz: Se incluyen en esta modalidad los sistemas basados en mecanismos tipo pívot y automotrices. La diferencia con el tipo fijo radica en la movilidad del aspersor.

Riego localizado

Riego localizado

El método de riego localizado supone aplicar el agua sólo a una zona determinada del suelo no a su totalidad, lo que constituye la principal diferencia con respecto a los sistemas anteriores. Al igual que el riego por aspersión, el agua circula a presión por un sistema de tuberías desplegado sobre la superficie del suelo o enterrado en éste, y finalmente sale por los emisores de riego localizado con poca o nula presión a través de unos orificios de muy pequeño tamaño.

En estos sistemas es necesario contar con un sistema de bombeo que dote de presión al agua, así como determinados elementos de filtrado y tratamiento del agua antes de que circule por la red de tuberías. Con ellos se pretende evitar la obturación de los emisores, uno de los principales problemas que suelen ocurrir. Estos elementos se instalan a la salida del grupo de bombeo en lo que se denomina cabezal de riego localizado. Instalando los equipos apropiados en el cabezal de riego se pueden aplicar sustancias nutritivas (fertilizantes) o sanitarias (herbicidas, plaguicidas, etc.) junto con el agua, fertirriego.

Es el método de riego más tecnificado, y con el que más fácil se aplica el agua de manera eficiente. Pero también requiere una alta inversión en equipos y un mantenimiento concienzudo lo que supone un alto coste que podrá ser asumido en cultivos de alto valor comercial.

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